Arriba, la astuta ardilla roja que se me acercó ayer por la mañana en un ardid de conmoverme y que le regalase alguna de las piñas que había recogido para la chimenea...
Abajo, el momento en el que, tras descubrir mi valioso cargamento, se acercó zigzagueando hasta mí.
Abajo, el momento en el que, tras descubrir mi valioso cargamento, se acercó zigzagueando hasta mí.
Ardidlla

Sciurus vulgaris




