24 de enero de 2014

Conversaciones en Niza

La forma más gráfica que se me ocurre para mostraros la primera impresión que tuve de la ciudad de Niza al llegar sería clicando en la opción "satélite" de Google maps y en seguida veríais a qué tipo de atrocidad me refiero. Una superficie urbanizada en su práctica totalidad, la costa reducida a la mínima expresión y unas maltratadas montañas completamente infestadas con construcciones de todo tipo, devastando lo que un día debió de ser un paisaje espectacular.

Pero como el objetivo de mi cámara no es precisamente eso, objetivo, las fotografías que yo he tomado por allí intentan mostrar una cara algo menos triste de esta ciudad de la Costa Azul porque, aunque reconozco que hubo que indagar un poco para encontrarlos, Niza también tiene detalles y rincones que sí considero dignos de mención, y aquí traigo unos pocos de ellos, aunque seguro que tiene muchos más de los que yo tuve tiempo de descubrir.

Como ejemplo para empezar, el Parc départemental Estienne d'Orves, en el que más de 500 olivos centenarios te acompañan a lo largo de un sendero muy agradable que te lleva hasta el más majestuoso de todos ellos, este olivo milenario de aquí abajo.  

                    Está en Niza
 

15 de enero de 2014

La plaza que sabía demasiado (Marruecos 5/5)

Plaza Jemaa el-Fna (en árabe جامع الفناء ŷâmiʻ al-fanâʼ), núcleo y símbolo de la ciudad de Marrakech.

Tal es el carácter de esta plaza y de las diversas actividades culturales que en ella se dan a diario que en 2008 fue inscrita en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco bajo el nombre de "Espacio cultural de la Plaza Jemaa el-Fna".

Colores nocturnos


1 de enero de 2014

Jardines de Majorelle (Marruecos 4/5)

De vez en cuando conviene revisar las entradas que tienes a medias en el blog, en mi caso a menudo olvidadas por no haber encontrado en el momento un título que me convenciera, o un texto apropiado para acompañar a las imágenes, o quizá a falta de algún retoque en alguna de las fotografías.

En esta ocasión esta entrada que hoy cuelgo sobre los Jardines de Majorelle, en Marrakech formando parte de una serie de cinco entradas de mi viaje por Marruecos había quedado en el olvido de la carpeta de "borradores" por los tres motivos a la vez: falta de inspiración en fotos, texto y título; así que me he puesto manos a la obra. He retocado en un momento algunas imágenes que me faltaban, las he acompañado de este insulso texto explicativo y, como encabezamiento, he elegido el obvio e insustancial título que podéis leer arriba. Ale, a publicar, que ya no hay excusa.

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Bambusa vulgaris 'vittata'

20 de diciembre de 2013

Sussex armiñadas, o las gallinas que conocí en Arques

Durante las dos semanas que pasé en Arques también compartí algunos momentos con estos individuos de aquí abajo. Tres gallos y tres gallinas que he considerado merecían una entrada propia en el blog.

Sussix


15 de diciembre de 2013

De ayudadores y ayudados

Finalizada la etapa de camping en Casties-Labrande sin duda un excelente comienzo para el cambio de encuadre que necesitaba tocaba emprender la siguiente etapa.

El nuevo escenario giraba entorno a un pueblo llamado Arques (departamento Aude; región Languedoc-Roussillon), donde una vivienda escondida entre montañas nos esperaba para el periodo del 10 al 24 de agosto. Íbamos a conocer, en primer lugar, a la familia con la que compartiríamos techo y trabajo durante esas dos semanas, y de ese modo conoceríamos también, desde dentro, el funcionamiento de este tipo de experiencias de intercambio, facilitada en nuestro caso por una organización llamada HelpX (forma abreviada de Help Exchange).

Le périlhou


10 de diciembre de 2013

73 habitantes

De camino hacia el pueblo de Portet-d'Aspet (departamento Haute-Garonne, región Midi-Pyrénées), desde lo alto del puerto de montaña que lleva su mismo nombre, encontramos una pequeña ruta que a decir verdad resultó no ser para nada interesante; un camino en pendiente acompañado en todo momento de elementos antrópicos tales como cables a un lado de la senda y a la altura de nuestras cabezas, vallas limitando las propiedades privadas colindantes, construcciones varias y hasta un par de intersecciones en las que tuvimos que atravesar carreteras asfaltadas para retomar de nuevo el sendero.

Eso sí, cumplía su cometido de llegar hasta este pequeño pueblo de tan solo setenta y dos habitantes —setenta y tres incluyendo al de la primera fotoen el que tomé unas cuantas imágenes para dar al menos testimonio de algunas estampas curiosas que vi por allí aquel día; empezando por este soberbio gallo que nos recibió a la entrada del pueblo. Firme e imperturbable ante nuestra presencia, o quizá incluso complacido de posar para nosotros, permaneció inmóvil como un tiesto más en esa repisa, mientras le disparaba ésta y alguna otra fotografía más.

Gallordo